Italia cierra la puerta a la ciudadanía para millones de descendientes de italianos en el exterior
en el sistema de ciudadanía italiana por descendencia, limitando el acceso automático para millones de hijos y nietos de italianos nacidos fuera del país.
La decisión quedó plasmada en la sentencia 63/2026, que avala el criterio del “vínculo efectivo” con Italia y establece nuevas restricciones para quienes no iniciaron trámites de ciudadanía antes del 28 de marzo de 2026. El fallo representa uno de los cambios más profundos de las últimas décadas sobre el sistema de ius sanguinis.
En un análisis publicado en ABC MUNDIAL, el abogado Pablo Munini sostuvo que la resolución “vacía de eficacia práctica” el derecho histórico a la ciudadanía por sangre y advirtió que la Corte desplazó el eje desde el derecho adquirido hacia la necesidad de un reconocimiento formal y un vínculo comprobable con Italia.
Según Munini, el aspecto más controvertido es la retroactividad de la norma, ya que afecta derechos considerados previamente imprescriptibles. El especialista también alertó que el nuevo enfoque podría abrir futuros litigios en la justicia italiana y eventualmente en tribunales europeos.
El fallo genera preocupación entre comunidades de descendientes italianos en América Latina y otras regiones del mundo, ya que podría modificar de manera drástica el futuro de la ciudadanía italiana en el exterior y reducir progresivamente el universo de los llamados “italianos en el mundo”.
