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Brasil elige entre Lula y Flávio Bolsonaro en una elección marcada por la incertidumbre

Más de 158 millones de brasileños concurren este domingo a las urnas para definir al próximo presidente en una de las elecciones más impredecibles de la historia reciente del país. Lula y Flávio Bolsonaro llegan prácticamente empatados y representan dos proyectos políticos profundamente enfrentados.

Brasil vive este domingo una jornada electoral decisiva. Los brasileños eligen presidente, gobernadores, senadores y diputados en un escenario de fuerte polarización, con Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro como protagonistas de una disputa que llega al día de la votación con una diferencia mínima en las encuestas.

Lula, candidato del Partido de los Trabajadores (PT) y actual presidente, votó esta mañana en la Escuela Estadual Dr. João Firmino Correia de Araújo, en São Bernardo do Campo, ciudad considerada su principal bastión político y donde inició su trayectoria como dirigente sindical. Llegó acompañado por la primera dama Janja Lula da Silva y por importantes aliados, entre ellos el vicepresidente Geraldo Alckmin, el candidato del PT al gobierno de São Paulo, Fernando Haddad, y las candidatas al Senado Marina Silva y Simone Tebet.

Después de votar, Lula regresó a São Paulo y tiene previsto seguir el escrutinio desde un hotel de la capital paulista, donde también realizará un pronunciamiento durante la noche. La elección representa para el dirigente de 80 años el intento de conquistar un cuarto mandato presidencial, después de sus victorias de 2002, 2006 y 2022.

Lula y Flávio, una definición voto a voto

La última etapa de la campaña confirmó la extraordinaria paridad entre los dos principales candidatos. La encuesta Quaest difundida el sábado ubicó a Lula con 46% de los votos válidos frente al 45% de Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. Otro sondeo, de Datafolha, registró 45% para Lula y 42% para Flávio, también en un escenario considerado técnicamente empatado.

La diferencia convierte al resultado de este domingo en una incógnita hasta el cierre de las urnas. Si ninguno supera el 50% de los votos válidos, Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para un segundo turno.

Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), votó temprano en Vila Isabel, en la zona norte de Río de Janeiro. Al salir del centro de votación, pidió que la elección pudiera definirse en primera vuelta y afirmó que quiere “liberar al pueblo brasileño”. También defendió un programa basado en el crecimiento económico, el emprendimiento y una menor dependencia de la asistencia estatal.

La campaña llegó a su final atravesada por una fuerte polarización y por dos visiones diferentes del futuro del país. Lula centró buena parte de su discurso en la soberanía nacional, las políticas sociales, el empleo y la defensa de la democracia, mientras que Flávio construyó su campaña alrededor de la seguridad, el crecimiento económico y la continuidad del legado político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.

Una elección que puede cambiar el rumbo de Brasil

La elección presidencial no es la única disputa que concentra la atención. Este domingo también se renuevan 513 bancas de la Cámara de Diputados, 54 del Senado y los gobiernos de los 27 estados, por lo que la composición del Congreso será determinante para la capacidad de gobernar del próximo presidente.

El resultado también tendrá impacto más allá de las fronteras brasileñas. La relación con Estados Unidos, la política exterior, la posición de Brasil frente a China, la agenda económica y la defensa de la soberanía nacional estuvieron entre los principales ejes de una campaña marcada por fuertes diferencias entre Lula y Flávio.

Con las urnas abiertas y una diferencia mínima entre los dos principales candidatos, Brasil llega al final de esta jornada sin un ganador anticipado. La respuesta quedará en manos de los electores y, si ninguno alcanza la mayoría necesaria, la batalla continuará dentro de tres semanas.