Lula logra una remontada histórica y conquista un cuarto mandato en Brasil tras una elección ajustada
El presidente brasileño venció al derechista Flávio Bolsonaro por 51,75% contra 48,25% en una segunda vuelta marcada por la tensión política, los problemas de transporte y las controversias institucionales. El resultado deja al país profundamente dividido y anticipa un nuevo desafío para el líder del Partido de los Trabajadores.
Luiz Inácio Lula da Silva logró una victoria histórica en las elecciones presidenciales de Brasil y aseguró un cuarto mandato, tras imponerse al senador Flávio Bolsonaro en una de las contiendas más reñidas de las últimas décadas. Con el 51,75% de los votos frente al 48,25% de su rival, el mandatario consiguió revertir el escenario adverso de la primera vuelta y consolidar su regreso al Palacio del Planalto.
A sus 81 años, Lula reafirma su protagonismo en la política latinoamericana en un país atravesado por una profunda polarización. El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) basó su campaña en la defensa de los programas sociales, la recuperación económica y la reivindicación de sus anteriores gobiernos, mientras la derecha impulsó la candidatura de Flávio Bolsonaro como alternativa al oficialismo.
La remontada electoral se definió en un escrutinio de extrema paridad que mantuvo en vilo a Brasil durante buena parte de la noche. Cuando se había contabilizado el 49% de los votos, ambos candidatos llegaron a registrar el 50%, en una disputa que se resolvió voto a voto y estuvo acompañada por acusaciones cruzadas entre los equipos de campaña.
Caos en el transporte y controversia judicial
La jornada electoral estuvo marcada por problemas de transporte y condiciones climáticas que dificultaron el acceso de numerosos votantes a los centros de sufragio. En ese contexto, una decisión del juez Cristiano Zanin, del Supremo Tribunal Federal (STF), de extender durante dos horas el horario de votación generó una fuerte controversia institucional.
La medida provocó cuestionamientos desde sectores vinculados a la candidatura de Bolsonaro y abrió un nuevo frente de tensión entre las autoridades electorales y el máximo tribunal brasileño. Rogério Marinho, coordinador de la campaña del senador, criticó la intervención judicial y advirtió sobre lo que consideró un riesgo de injerencia en el proceso democrático. Desde su espacio también se cuestionó la oportunidad y la viabilidad de la prórroga.
El episodio profundizó el clima de desconfianza entre los dos sectores políticos, en una elección que volvió a poner en evidencia las divisiones que atraviesan a la sociedad brasileña.
